
Uno siempre tiene muchas cosas dentro…
Si es que a eso, se le puede llamar “cosa”.
El lunes no dormí pensando en la exposición del martes.
Hay muchos tópicos sobre los artistas. Se dice que están locos, que gozan de un absoluto excentricismo, que viven vidas extremadamente complicadas…
Yo sólo se que soy una esponja de sensaciones. Las adsorbo y luego las agito en un nerviosismo, en ocasiones extremo, para sacarlas diluidas entre palabras, entre líneas curvas, composiciones fotográficas…
Y toda esta producción soy también yo. Y la saco para verme en un espejo y las muestro para verme en el espejo de los demás y así, tener una visión más completa de sobre mí.
Desnudándome de esta forma me siento menos vulnerable. Porque no todos saben leer lo que realmente quiero decir y porque dejo cabida a cuantas interpretaciones se quiera.
Soy independiente. En muchos sentidos lo soy. Pero me es vital el apoyo de muchas personas sin las que, seguramente, sería otra.
Quiero agradecer a todas ellas el hacerme sentir bien cuando me expongo, el no sentirme frágil cuando me doy en cualquiera de las formas artísticas, sino que me sienta bien al compartir con quién tenga un segundo lo que soy cuando me quito las máscaras: la de la presión social, la de lo políticamente correcto, la de la apariencia, la de la vergüenza…
Una no crece sola. Crece con los demás y las situaciones que nos rodean a todos en general y a una en particular. Y yo, me siento orgullosa de crecer con vosotros, artística y personalmente.
Porque si algo he aprendido de todos los tropiezos, es ha elegir bien la compañía.
A SARA como fotógrafa, como violinista, como la hermana mayor que nunca tuve, como la mujer que quiero llegar a ser.
A LAURA FRANCO por su rebeldía artística y personal, por tantos paseos y conversaciones viscerales.
A FRAN, porque aún en la distancia lo sigo sintiendo cerca. Porque es la persona a la que más admiro, por su eterno e incondicional apoyo.
A ÁNGELA, porque nunca fue sólo la profesora de fotografía sino también una persona apasionada por este modo de arte, que le apasiona de igual modo transferir sus conocimientos. Porque enseña con energía, con alegría, con ganas. Sobretodo, porque siempre he sentido su apoyo en mis proyectos y ha sido uno de los pilares que me han empujado hacia arriba para seguir sumergiéndome en el mundo de la fotografía.
A LITTLE, que indirectamente con su música me inspira, porque le admiro como compositor, como poeta, y por supuesto, por su tesón y su constancia en la lucha por lo que realmente le gusta y quiere hacer en la vida.
A PAOLA, A MARISA, A MARI CARMEN por sus fantásticas ilustraciones que hacen que me sienta en un mundo de ilusión y sueño del que no querría salir jamás.
A JERÓNIMO, ANIKA, LAURA E ISA, porque me hacen sonreír, reír y llorar a carcajadas. Porque la escuela de arte no sería lo mismo sin ellos. Porque me llenan de energía todos los días (casi más que el café).
A MI FAMILIA, sobretodo, A MI MADRE, A MI PADRE Y A MIS HERMANOS, porque ellos son mi hogar.
Si es que a eso, se le puede llamar “cosa”.
El lunes no dormí pensando en la exposición del martes.
Hay muchos tópicos sobre los artistas. Se dice que están locos, que gozan de un absoluto excentricismo, que viven vidas extremadamente complicadas…
Yo sólo se que soy una esponja de sensaciones. Las adsorbo y luego las agito en un nerviosismo, en ocasiones extremo, para sacarlas diluidas entre palabras, entre líneas curvas, composiciones fotográficas…
Y toda esta producción soy también yo. Y la saco para verme en un espejo y las muestro para verme en el espejo de los demás y así, tener una visión más completa de sobre mí.
Desnudándome de esta forma me siento menos vulnerable. Porque no todos saben leer lo que realmente quiero decir y porque dejo cabida a cuantas interpretaciones se quiera.
Soy independiente. En muchos sentidos lo soy. Pero me es vital el apoyo de muchas personas sin las que, seguramente, sería otra.
Quiero agradecer a todas ellas el hacerme sentir bien cuando me expongo, el no sentirme frágil cuando me doy en cualquiera de las formas artísticas, sino que me sienta bien al compartir con quién tenga un segundo lo que soy cuando me quito las máscaras: la de la presión social, la de lo políticamente correcto, la de la apariencia, la de la vergüenza…
Una no crece sola. Crece con los demás y las situaciones que nos rodean a todos en general y a una en particular. Y yo, me siento orgullosa de crecer con vosotros, artística y personalmente.
Porque si algo he aprendido de todos los tropiezos, es ha elegir bien la compañía.
A SARA como fotógrafa, como violinista, como la hermana mayor que nunca tuve, como la mujer que quiero llegar a ser.
A LAURA FRANCO por su rebeldía artística y personal, por tantos paseos y conversaciones viscerales.
A FRAN, porque aún en la distancia lo sigo sintiendo cerca. Porque es la persona a la que más admiro, por su eterno e incondicional apoyo.
A ÁNGELA, porque nunca fue sólo la profesora de fotografía sino también una persona apasionada por este modo de arte, que le apasiona de igual modo transferir sus conocimientos. Porque enseña con energía, con alegría, con ganas. Sobretodo, porque siempre he sentido su apoyo en mis proyectos y ha sido uno de los pilares que me han empujado hacia arriba para seguir sumergiéndome en el mundo de la fotografía.
A LITTLE, que indirectamente con su música me inspira, porque le admiro como compositor, como poeta, y por supuesto, por su tesón y su constancia en la lucha por lo que realmente le gusta y quiere hacer en la vida.
A PAOLA, A MARISA, A MARI CARMEN por sus fantásticas ilustraciones que hacen que me sienta en un mundo de ilusión y sueño del que no querría salir jamás.
A JERÓNIMO, ANIKA, LAURA E ISA, porque me hacen sonreír, reír y llorar a carcajadas. Porque la escuela de arte no sería lo mismo sin ellos. Porque me llenan de energía todos los días (casi más que el café).
A MI FAMILIA, sobretodo, A MI MADRE, A MI PADRE Y A MIS HERMANOS, porque ellos son mi hogar.


















